LA BROMA
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Monólogo de intriga en un acto. Duración 30 minutos. Un actor.
Personaje: Emilio.
La acción en un recinto ajardinado. Época actual.
Sinopsis argumental:  
Emilio era un bromista. Desde su juventud estuvo dispuesto a gastar bromas a todo el mundo, involucrando a amigos, familiares, conocidos, e incluso a los estamentos oficiales que de vez en cuando, como ciudadanos, solemos visitar.
Hoy, desde un banco de jardín nos cuenta sus experiencias como bromista, y nos refiere los distintos modos de programar las bromas para que resulten efectivas y sobre todo graciosas, pues dice que una broma si no hace reír al mismo embromado no pasará de ser un acto más o menos vulgar.
Nos habla de Andrés. Un amigo de juventud al que nunca había podido embromar, debido a ciertas particularidades que producen el efecto contrario en las condiciones que debe tener el embromado. Y es el caso, que en Emilio se había abierto la fijación de no considerarse un verdadero bromista, hasta no gastar a Andrés una que fuera sonada.
Como la constancia otorga premio, llegó el día en que Emilio podría preparar una buena para su amigo, y aprovechando tener que coincidir con él un fin de semana, preparó con todo género de detalles, que nos irá explicando, la que sin lugar a dudas sería la broma perfecta que le resarciera de todos sus anteriores fracasos.
Llegado el momento, Emilio empezó a poner en marcha los prolegómenos de la acción, y... Bueno, creo que será mejor no exponer aquí el desenlace, pues contado por boca de Emilio el efecto será muy superior. Se lo aseguro.


 

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